Saturday, 8 August 2015

1 Primeros años




(Si cree que he escrito este libro con un propósito siniestro o para fomentar el daño a los musulmanes, por favor, empiece por el final y lea primero el apéndice).

Mahoma nació en el año 570 d. C., en una ciudad llamada La Meca, situada en lo que ahora es Arabia Saudí. En aquella época, Arabia no era un país, se trataba de un área habitada por una serie de tribus. Era y sigue siendo un paisaje cálido, seco e inhóspito en el que la gente sobrevivía gracias al pastoreo de ovejas y cabras y a los dátiles que se cultivaban en el norte. Las enemistades entre familias eran frecuentes y, por lo general, se dirimían haciendo cumplir el principio del ojo por ojo, diente por diente. En ocasiones se pagaba dinero de sangre para resolver un asesinato.
La Meca era una ciudad santa y un centro religioso para todo tipo de religiones. Había un edificio llamado la Kaaba, en el que se hallaba una piedra sagrada, que se creía proviniese de un meteorito. También había un pozo, cuya agua se consideraba sagrada y tenía propiedades medicinales. Tribus de todas partes de Arabia acudían a La Meca para venerar a diversas deidades. Incluso había algunos cristianos y judíos que vivían en la ciudad; era muy multicultural. Mahoma provenía de la nobleza de La Meca, los Quraish y su clan eran los Hashim. El principal dios de los Quraish era Alá, el dios de la luna, (por eso todas las mezquitas tienen una luna creciente en lo alto), aunque se rendía culto a muchos otros dioses. Dado que este era un lugar sagrado, luchar en La Meca no estaba permitido y las peleas tenían lugar fuera de la ciudad.
El padre de Mahoma murió antes de que él naciese y su madre falleció cuando tenía cinco años.
Le crio su abuelo hasta su muerte y luego su tío, Abu Talib, se encargó de su cuidado. Abu Talib era un miembro poderoso de los Quraish. Al parecer fue una figura benévola que, durante su vida, protegió a Mahoma y le trató muy bien.
El principal negocio de los Quraish era la religión y también ganaban dinero con el comercio.
Al crecer, Mahoma fue contratado por una viuda rica llamada Jadiya que comerciaba con Siria. Mahoma se ocupaba de las caravanas y hacía los tratos con los sirios. Siria era en esa época un país cristiano y mucho más sofisticado y cosmopolita que Arabia. De hecho, entonces era mucho más sofisticado y cosmopolita que la mayor parte de Europa. Los árabes tomaron el alfabeto de los cristianos sirios, si bien la escritura estaba restringida únicamente a las transacciones comerciales. En esos años no había libros escritos en árabe. Las tradiciones religiosas se transmitían de forma oral y los cristianos y judíos eran conocidos como «la gente del libro», puesto que poseían las Escrituras. A Mahoma le fue bien como comerciante y obtuvo buenas ganancias para Jadiya. Tras un tiempo, Jadiya le propuso matrimonio y juntos tuvieron cuatro hijas y dos hijos[1].
Debido a este entorno, Mahoma conocía distintas religiones. Lógicamente, estaba muy familiarizado con los rituales de su propio clan, los árabes paganos de La Meca y muchos de estos rituales fueron luego incorporados al islam. También había judíos en La Meca y el primo de su mujer era cristiano. Dado que la mayoría de las religiones no contaba con la palabra escrita, no era raro que la gente tuviera diferentes versiones de cada religión o que empezase su propio culto.

Datos importantes:
Ser musulmán significa aceptar que Mahoma era el ser humano perfecto. Su vida es el ejemplo a seguir en todos los aspectos posibles para todos los musulmanes. Por supuesto, no todos tienen mucho éxito en esta tarea pero el nivel de devoción de un musulmán se mide en proporción al modo en el que sigue el ejemplo y las enseñanzas de Mahoma. Este hecho no se debate en el islam, y por ese motivo es importante conocer la historia. Incluso existe una palabra para describir el comportamiento de Mahoma: «Sunnah».


Nota:
Algunas personas sentirán que no deberían leer este libro por sus principios, así que antes de seguir, me gustaría dejar algo claro: soy un gran defensor de la libertad de credo. Puede creer lo que quiera y rendir culto del modo que considere oportuno. Si un grupo de cristianos desea orar de un modo extraño o poco frecuente, eso no me molesta en lo más mínimo.
Sin embargo, si ese grupo se constituye como una organización política e intenta influenciar el modo en el que funciona la sociedad, entonces, es muy probable que preste atención. Si no estoy de acuerdo con su visión política o con sus métodos, haré valer mi derecho a criticar estas actividades. Esta no es una crítica religiosa, es una crítica política.
No soy un experto en la religión del islam y no voy a comentar mucho sobre las creencias o prácticas religiosas, excepto cuando tengan además un aspecto político. Lo que sí voy a tratar son los objetivos, propósitos y métodos políticos que quedan claramente establecidos en la doctrina islámica. El modo en el que los musulmanes interactúan entre sí y con Dios es un asunto religioso y no me interesa. El modo en el que interactúan con los no musulmanes (a los que llaman kuffar) es un tema político que me concierne. A medida que se desarrolle esta historia, quedará clara la razón.

Bibliografía
La fuente original de la mayor parte de este material es un libro titulado Sirat Rasul Allah (La vida del Profeta de Alá) o simplemente La Sira de Ibn Ishaq, que es el estudioso musulmán más venerado y digno de confianza de todos los tiempos. Esta obra se completó aproximadamente unos cien años después de la muerte de Mahoma (por lo que es la biografía más antigua del profeta que ha llegado hasta nuestros días) y es el relato biográfico definitivo de la vida de Mahoma para aquellos que estudian el islam.
Fue traducido al inglés en 1955 por un profesor de árabe, A. Guillaume, con el título The Life of Mohammed. Fue posible completar la traducción gracias a la ayuda de varios profesores de árabe. Aún es la traducción inglesa más utilizada tanto por musulmanes como por no musulmanes.
Esta traducción directa ha sido simplificada y reordenada de forma excelente por la organización llamada Centre for the Study of Political Islam. También han incluido algo de material de otras fuentes fiables que aporta claridad y contexto a una historia que antes requería mucho estudio si uno quería entenderla. El título del libro que han publicado en inglés es Mohammed and the Unbelievers. La mayor parte de las citas utilizadas en este libro provienen de esa fuente (que hace referencia a La Sira con un sistema de números en el margen que contiene el texto original).



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2 La fundación del islam



Cuando tenía aproximadamente cuarenta años, Mahoma se marchaba a hacer retiros espirituales que duraban meses y en los que rezaba y llevaba a cabo prácticas religiosas de los Quraish. Empezó a tener visiones en las que el ángel Gabriel le visitaba. Aseguraba que Gabriel le mostraba las Escrituras y le decía que tenía que recitarlas para así enseñárselas a sus seguidores. Esto luego lo escribieron dichos seguidores y se convirtió en los que hoy conocemos con el nombre del Corán. Su mujer Jadiya le apoyó y fue la primera persona en convertirse a la nueva religión del islam, que en árabe significa «sumisión». Pronto, el hijo adoptado de Mahoma y otros miembros de la familia siguieron el ejemplo de Jadiya. Con el tiempo también se unieron personas que no pertenecían a la familia. A medida que Mahoma tenía más seguidores, fue ganando en seguridad y no transcurrió mucho antes de que empezase a predicar sobre su nueva religión de forma bastante desenvuelta.
Al inicio esto no supuso ningún problema. Los Quraish eran muy tolerantes con las distintas religiones, puesto que de este modo ganaban dinero. Para ellos, cuantas más religiones más dinero. Por lo tanto, era algo bueno si la nueva religión de Mahoma atraía a más gente al culto.
Sin embargo, pronto las cosas empezarían a torcerse, cuando el tono de las enseñanzas de Mahoma dejó de ser tan tolerante. Mahoma enseñaba que su religión era la correcta, lo que estaba bien, pero decía que el resto de religiones eran falsas, lo que era problemático. Se burlaba de las otras religiones y ridiculizaba a sus dioses. Lo que era aún peor para los Quraish era el hecho de que Mahoma asegurase que dado que sus antepasados no eran musulmanes, estos ardían en el infierno. Esta idea era intolerable para los Quraish, que consideraban que los antepasados eran sagrados. Le pidieron que parase y volviese a promover su religión sin dañar la suya.
Cuando se negó, los Quraish quisieron matarle. Por desgracia para ellos, Mahoma aún contaba con la protección de su poderoso tío, Abu Talib. Los Quraish intentaron convencer al tío para que entregase a Mahoma para que así pudieran matarle, pero él se negó de forma tajante.
Estaba claro que Mahoma era un orador carismático, que cada vez tenía más seguidores y esto incrementó las divisiones dentro de la comunidad. Había peleas y constantes disputas. La Meca era una ciudad pequeña y todos se conocían.
Lo que una vez había sido una comunidad pacífica y productiva, ahora se encontraba muy dividida entre los Quraish y los nuevos conversos que se llamaban musulmanes (que significa «aquel que se somete»).
Algunos de los musulmanes menos poderosos y, sobre todo, los esclavos que se habían convertido sufrieron a manos de los Quraish; sin embargo, el tío de Mahoma fue capaz de evitar que les ocasionaran daños graves. Algunos de los ciudadanos de La Meca que se habían convertido eran parte de los miembros más fuertes y poderosos de la comunidad y cada vez fue más complicado para los Quraish resolver el problema que planteaba Mahoma. Aunque les había llamado estúpidos, había insultado a sus dioses y asegurado que sus antepasados ardían en el infierno, fueron incapaces de detenerle.
Los Quraish intentaron razonar e incluso llegar a un acuerdo con Mahoma. Le ofrecieron dinero y el liderazgo de la tribu si dejaba de predicar. Mahoma se negó, insistiendo en que era el único mensajero de Alá y no tenía elección.

Comentarios del autor:
Antes de que me adentre más en el islam, quiero hacer una breve revisión del cristianismo. Nos guste o no, si uno se ha criado en un país occidental, su ética y el concepto del bien y del mal están basados en las enseñanzas del cristianismo; lo mismo sucede con las leyes creadas por nuestra sociedad. Las personas que han crecido en distintas culturas pueden tener una definición diferente de lo que está bien y lo que está mal. Por ejemplo, lo que un vikingo habría considerado correcto, hoy en día probablemente sería visto como antisocial en Dinamarca.
El islam tiene un sistema moral. Para explicar los principios morales a veces los compararé con los cristianos, no porque esté promoviendo el cristianismo, simplemente porque la mayoría de occidentales (entre los que me incluyo) los comprendemos mejor que si hago referencia al hinduismo o al budismo.
La base de la ética cristiana (y judía) se encuentra en los diez mandamientos, que seguramente conoce: no robar, engañar, mentir, matar, desear lo que es de otro, etc. Estos mandamientos culminan con la regla de oro:

«Trata a los demás como querrías que te trataran a ti».

De la regla de oro provienen el resto de principios como la libertad de expresión, el imperio de la ley, la igualdad, la tolerancia, etc. que sirven de fundamento de las leyes y costumbres de la mayoría de los países occidentales. Al crecer en una sociedad basada en esta regla de oro, tendemos a creer que es una regla universal y ni por asomo nos parece una idea radical. Sin embargo, deberíamos tener en cuenta que el hombre que popularizó esta regla hace 2000 años acabó clavado a un árbol por ello.
A pesar de esto, la idea se extendió y continuó ganando adeptos. Cuando Mahoma nació, el cristianismo era la religión dominante en la mayor parte de Oriente Próximo, el norte de África y Europa.
No obstante, la regla de oro y los diez mandamientos NO SON la base de cualquier religión y sociedad. Como pronto verá, está claro que tampoco son la base del islam.
La dificultad a la hora de explicar el islam es que, en cierto modo, es como un puzle gigante.
Podría mostrar solo una pieza del mismo y decir, por poner un ejemplo, que es la nariz de un tigre. Incluso si no se parece a la nariz de un tigre, hasta que no la coloquemos con el resto de piezas no veremos cuál es en realidad. Algunas de las cosas que escribo pueden resultar extrañas, quizás hasta ridículas, a alguien que se ha criado en un país occidental, con unos principios morales basados en el cristianismo, pero siga adelante. Con un poco de suerte, cuando termine el libro será capaz de ver cada una de las piezas dentro del contexto general.

 

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3 El Islam Crece



Mahoma se quedó en La Meca trece años tras autoproclamarse profeta. La primera parte del Corán se escribió en este periodo y se conoce como el Corán de La Meca. Las revelaciones que contiene el Corán de La Meca mencionan en repetidas ocasiones que Mahoma es el Mensajero de Dios y todos los que no crean en él arderán en el infierno. También había historias de personas del pasado, que habían rechazado a los profetas que les enviaban. Estas personas fueron destruidas por eso y ahora arden en el infierno.
Según Mahoma, muchos de los profetas bíblicos, como Abrahán, Moisés e incluso Jesús (del que decía que era un profeta y no el hijo de Dios) eran musulmanes. Aún así, nunca se ha encontrado mención alguna a la religión islámica antes de Mahoma. Además, aseguraba que era el último de los profetas y que el Corán era el mensaje final de Dios.
El Corán contiene una serie de historias sacadas de la Biblia y contadas de forma diferente para mostrar otra perspectiva. Al volver a contar las historias, el mensaje siempre trataba sobre el modo en el que los judíos habían ignorado a los profetas y, por eso, eran castigados por Dios.
Esta es la parte religiosa del Corán, compuesta por historias bíblicas y temas religiosos. Mahoma usaba los temas básicos con mucha habilidad para dar respuesta a la mayoría de preguntas planteadas por sus críticos.
Queda claro que Mahoma era un hombre muy carismático y seguro de sí mismo. A su vez, era capaz de dotar a su mensaje de una forma poética muy hermosa. Todo el Corán está escrito como un poema, lo que hace que resulte más fácil memorizarlo. Por esto atrajo a un gran número de seguidores y, a medida que aumentaba su poder, también crecía su deseo de mantenerlo. Era un hombre extremadamente narcisista y al parecer solo le interesaba ser objeto de adoración. No parecía molestarle haber sido el causante de la división de su ciudad e incluso de su propia familia.
Cuando su tío estaba en el lecho de muerte, fue a su encuentro y le pidió que aceptase el islam.
Su tío murmuró algo y luego murió. El acompañante de Mahoma dijo que pensaba que el tío había aceptado el islam. Sin embargo, Mahoma no le escuchó con claridad y declaró por tanto que su tío ardería en el infierno. Abu Talib le había criado desde que era niño, le había conseguido el primer trabajo que luego había dado lugar a un buen matrimonio. Después, había protegido la vida de Mahoma de todos los peligros a los que se enfrentaba por sus acciones. Pero como no se había sometido al islam, Mahoma declaró que ardería en el infierno.
Ese año también murió su mujer Jadiya, tras lo que se casó con una viuda llamada Sawda y se prometió con una niña de seis años llamada Aisha.

Datos importantes:
Los musulmanes obviamente creen que Mahoma es el profeta definitivo de Alá. No obstante, desde el punto de vista de un no musulmán, sencillamente era un genio que diseñó y definió el islam con un único propósito, hacer que todo el mundo le venerase (o que venerase a Alá a través de él, lo que viene a ser lo mismo en líneas generales).
Para conseguirlo, se aseguró que el islam no pudiera cambiar. Mahoma insistió en que para ser musulmán, una persona debía declarar que no hay más dios que Alá y Mahoma es su profeta.
Existen otros cuatro «pilares» del islam, pero este es el más importante con diferencia. Esta es la definición de lo que significa ser musulmán. Mahoma también se autoproclamó como el último profeta del islam, cerrando de forma inteligente la puerta a la oportunidad de que cualquier otro pudiera hacerse con las riendas de la religión con el paso del tiempo. A pesar de asegurar que era el último de una serie de profetas judíos, también afirmó que los judíos no tenían nada que ver con su religión. Mahoma insistió en que los judíos (y los cristianos) habían falsificado la Biblia para ocultar el hecho de que en la verdadera se había profetizado su llegada (no hay pruebas que lo demuestren). También prohibió a los musulmanes que leyesen la Biblia o la Torá (la Biblia judía). Por lo tanto, los musulmanes solo podían leer sobre profetas bíblicos como Abrahán o Moisés a través de la versión de Mahoma, que es muy diferente, a veces incluso de forma ilógica, de las historias de la Biblia original.
La cuestión es que Mahoma no es solo una figura central del islam, Mahoma es el islam. Churchill llamaba a los musulmanes mahometanos (los seguidores de Mahoma), que es una descripción bastante certera. Ser musulmán supone creer que Mahoma es el hombre perfecto y que el Corán, tal y como solo se le reveló a Mahoma, es la palabra perfecta (y única) de Alá. Por eso, un verdadero musulmán sigue la palabra de Alá, tal y como aparece en el Corán y el ejemplo o las tradiciones de Mahoma, que se han conservado en sus biografías.
Este inteligente diseño significa que no puede cambiarse. El Corán no puede modificarse porque es la perfecta palabra de Alá y la vida de Mahoma no puede alterarse puesto que está muerto.
Los musulmanes se toman muy en serio la perfección del Corán. Por ejemplo, varios de los capítulos del Corán empiezan con tres letras árabes. Nadie sabe qué significan, pero nunca se eliminarán del texto puesto que el Corán es perfecto e inalterable.
Así que para resumir: el islam es Mahoma, el islam no ha cambiado nunca, ni lo hará jamás. Para cambiar el islam sería necesario eliminar a Mahoma de la religión y entonces ya no sería el islam. Tal y como Barry Sheene explica de forma elocuente:
«Si mi tío fuera una mujer entonces sería mi [palabra eliminada] tía». Es un disparate lógico.
El cristianismo ha cambiado y evolucionado dado que se basa en principios generales, como la regla de oro, que se pueden debatir e interpretar. No hay mucho debate con Mahoma, o hizo algo o no lo hizo. Por eso, los que creen que el islam debería o, incluso, podría cambiar probablemente acaben decepcionados.



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